Aunque tenga pinta de veterano, sólo tiene 26 años pero es que Andris Biedrins empezó a lo grande en esto del baloncesto.
A los 18 años los Golden State Warriors lo eligieron en el puesto número 11 del draft y desde su temporada rookie que no fue nada buena, solo hizo que crecer. Se le acababa el contrato rookie y llegó a esa fecha clave firmando unos impresionantes números, 11.9 puntos y 11.2 rebotes por partido, que, añadido a su acierto en el tiro (62% en tiros de campo), le situaban con tan sólo 22 años entre los mejores pivots de la NBA.
Obviamente los Warriors no querían desprenderse del prometedor jugador letón, y le ofrecieron un contrato de 63 millones a 6 años. En el proceso de negociación, los Golden State Warriors llegaron a rechazar una oferta de Detroit Pistons que incluía la llegada del gran Chauncey Billups a cambio del prometedor pivot.
Pero tras firmar el gran contrato, todo cambiaría. Su rendimiento bajó desmesuradamente, pasando a promediar en su primera temporada post-contrato, unos tristes 5 puntos por partido.
Y fue entonces cuando empezó su delirio con los tiros libres, 16% tuvo esa temporada, anotando 4 de los 25 que lanzó. La temporada anterior a su renovación tenía unos promedios cercanos al 60% en esa faceta, por lo que el cambio fue notable.
De echo, desde que renovó, ha anotado 15 de los 69 tiros libres que ha lanzado. Más concretamente, en las dos últimas temporadas, llevaba un 1 de 13, es decir, un 7%.
Y llegamos entonces a esta semana, imaginarse cuando juega en casa, los aficionados e incluso su propio banquillo, tienen un cachondeo curioso con sus tiros libres, pero el cachondeo es aún mayor cuando Andris Biedrins anota dos tiros libres consecutivos...